Maestría en Ciencias para el Desarrollo Estratégico

Un espacio para discusión de los asuntos políticos

viernes, 30 de abril de 2010

Omniversidad

Como me ha dado por cambiar o darle nuevos nombre a las cosas, quiero argumentar acerca de la palabra Universidad. Tal y como es referenciado, este vocablo proviene del latín universitas,-atis, y éste de unus (uno) y verto (girado o convertido), es decir, "convertido en uno", "unificado", porque la palabra unus, expresa una "integralidad" que no admite división. Pero la actual institución amplia, diversa, abierta. ¿Será que la llamemos Omniversidad?

martes, 6 de abril de 2010

¿Como resolvieron la disputa?

Jomaya había aprendido a ser fuerte, era el hermano mayor y tuvo que tomar muchas decisiones a favor de la familia cuando su madre murió. Su padre, si bien no tuvo buena cabeza para administrar lo que tenían, les procuró techo, comida y educación, sin embargo, Jomaya tuvo que trabajar fuertemente arriando ganado, ordeñando vacas, arando, sembrando y cosechando, mientras sus hermanos menores seguían asistiendo a la escuela.
Por eso, su padre consideró, que Jomaya debía quedarse con los animales y la pequeña casa, en aquellos 20 acres de Valle Hondo. Al morir su padre, Jomaya, escritura en mano, acudió al Juez de la aldea y le presentó el escrito para su autenticación. El Juez era un respetable y conocido aldeano, serio y competente de quien nadie se atrevería a desconfiar. El Juez le pidió que le dejase el documento, para “examinarlo cuidadosamente”, que luego estamparía su firma y sello para validar su autenticidad y lo mandaría a llamar para que recogiera sus escrituras como mandaba la Ley.
Jomaya no tenía argumentos para negarse y así hizo: Dejo las escrituras con el Juez, pero este nunca lo mandaría a llamar, porque el “Mister” estaba detrás de esas tierras y ya esos documentos tenían un precio. Jomaya por su parte, ocupado entre tanto que hacer, fue postergando el asunto. Después de todo, quien querría importunar al Juez.
Cuando Romiin se quedó sin trabajo, lo ayudó vendiendo un ganado para comprarle un autobús. Jories, pasaba puntualmente los fines de semana para pedir 100 doles para los gastos de su casa. Rovaez, era muy orgulloso para pedir y más aún para recibir lo que Jomaya le ofrecía, otros 100 doles de los 350 que aquellos acres producían cada mes. Jomaya, sin embargo, de alguna forma se lo hacía llegar a las dos mujeres de Rovaez, en las que sumaba 10 hijos en total.
Una gran sequía fue devastadora en el verano del 89 y dos años después, una gran inundación se terminó de llevar lo que quedaba. Se dedicó a cultivar en un pequeño huerto que construyó a un lado de la casa para sustentar su hogar y sus vecinos hacían el resto. Estaba esperando que sus buenos amigos terminaran de reunir el dinero que le prestarían para comenzar una nueva siembra y comprar ganado. Sus hermanos no volvieron a visitarle, a pesar de que ahora estaban muy bien económicamente.
El Juez, que se había marchado de la Aldea, nunca lo llamó para entregarle las escrituras, así que, tan pronto nombraron a la nueva autoridad, resolvió ir a buscar sus documentos.
Por más que hurgaron por dos semanas en aquellos anaqueles viejos, no hallaron las escrituras de aquellas tierras que había heredado de su padre. Achacaron el asunto, al desorden que había en aquel Despacho. Un secretario comenzó a revisar cada uno de los libros y carpetas con ánimo de resolver el asunto.
Buscó en los libros del año, revisó en cada manuscrito siguiendo con su dedo índice cada línea, tratando de capturar entre sus anteojos el nombre caligrafiado de “Jomaya Tegalpa”.
Ya intrigado por aquella pérdida, comenzó desde el principio buscando el nombre del fundo “La Encantada”...Si, allí estaba…Del fundo “La Encantada”, su propietario Romiin Tegalpa.